Dame un minuto con ella
Ambientación: Padre que le escribe a Dios para que le cumpla su deseo más preciado.
Donde te halles, dame un minuto con ella, para que en ese tiempo me de cuenta que vale la pena seguir respirando, dame ese minuto para que me sonría, me acaricie, me hable, para que su piel envuelva mis manos para no agredir, ¡para no golpearlas en los porque!, dame ese minuto para que este escrito desaparezca.
Con su presencia, para que la primavera no se muera el 21, y si no me lo das, si no te es posible, no te maldigo, porque quizás, tal vez te sea posible, dejarme conforme con solo olerla, y es que la extraño y “todo” es “nada”, sin su presencia.
Dale… no soy tan malo: “dame un minuto con ella”.
Julio (por amor a Sole).
