Esa vieja dama indigna, Mirtha Legrand
Lunes, mayo 16th, 2011“Pasaron casi 27 años que la conozco a la Sra. Mirtha Legrand, es mucho en mi vida lo que se de ella, lo que conozco de ella, lo que viví junto a ella . Y se lo que ella “canjeó” (¿te acordás cuando Eva Montes de Oca me pedía plata para sentarme a comer con vos, aparte de la ropa y mucho más para ayudarme en mi carrera?).
El dote de ser mi madrina ¡lo saco ya! No es mi madrina, nunca lo fue , solo fue una manera romántica de disfrazar un canje que ella una vez, allá lejos por el año 1982 me dijo: “Yo te presento una por una a cada persona importante, y vos tenés que darme un vestido por cada una de ellas “. Aún lo tengo grabado en mi memoria como un canje conveniente.
Cuando yo tenia 22 años y recién llegaba de Santa Fe siendo un nadie en la moda ni en nada lo acepté. Sí, es verdad acepté sus condiciones y conocí mucha gente. De igual modo, la Sra. Legrand no me vendia la ropa a sus amigas, solo me daba teléfonos y direcciones y así fue, que por mi trabajo fui siendo en estos casi 37 años quien soy.
Ya cumpliré el lunes 16 de mayo 52 años y paso mucho agua bajo el puente y podría yo decir tantas cosas sobre la Sra diva argentina que nadie sabe, y que no seria correcto repetir lo que ella hace. Como su perversa costumbre que tiene, o tenia o tendrá , en teve en sus almuerzos. Sin ir tan lejos la ultima pregunta que me hizo… si vos Roberto adoptaras un chico, ¿no habría problemas de violación?
Cosa que yo Roberto Piazza, como ex -victima y presidente de la lucha contra esto, me lo banqué como un señor y no agredi cuando la mayoría de la gente me pedía. No, decía yo. Es como mi abuela, la respeto. ¿Pero saben qué? Me hartó su soberbia, su mala educación, su creencia que es aristocrática, cuando salió de mi misma tierra santafesina, de un pueblo digno y sencillo , cuando nosotros los diseñadores de todas las épocas y hablo de varios y grossos, que no daré nombres porque hablo por mi, no se ellos estábamos y estamos hartos de regalarle ropa como si eso fuera una ofrenda a la “pomba yira”, para tener suerte y encima creer que su programa trae suerte.
